martes, febrero 19, 2008

Sodoma en visita diplomática a Sudáfrica


Es'kia Mphahlele
Escritor surafricano famoso por su conocida autobiografía Por la segunda avenida (1959), un conmovedor relato de su infancia y juventud en Suráfrica. Sus personajes, dibujados con un marcado realismo, no son víctimas sino supervivientes que experimentan el humor y el placer en medio de las degradaciones impuestas. Nació en Marabastad, Pretoria. A pesar de su pobreza y de una escolarización irregular, una beca le permitió estudiar magisterio por correspondencia. Trabajó como profesor, pero le prohibieron seguir enseñando por oponerse a la llamada Ley de Educación Bantú, que significaba la creación de un sistema educativo para las negros inferior al de los blancos. En 1957 marchó al exilio y desde entonces vivió en Nigeria, Kenia, Zambia y Estados Unidos, donde se doctoró en la Universidad de Denver y fue catedrático de Estudios Africanos en la Universidad de Pennsylvania. En 1977 volvió a Suráfrica, donde trabajó como catedrático de Literatura Africana en la Universidad de Witwatersrand. Su primer libro, Un hombre debe vivir (1947), es una colección de relatos sobre el apartheid y la experiencia de los negros. Errantes (1971) y Chirundu (1979) son novelas ambientadas en un África independiente, y Padre, vuelve a casa(1984) describe los sufrimientos causados por la expoliación de la Ley de Tierras de 1913. El volumen autobiográfico Afrika My Music (1984) describe su exilio y regreso a casa. También es autor de los relatos recogidos en The Living and the Dead and Other Stories (1961), la antología Escritura africana en la actualidad (1967) y los ensayos The Afrikan Image (1962), Voices in the Whirlwind and Other Essays (1972), Poetry and Humanism: Oral Beginnings (1984) y Echoes of Afrikan Art (1987). Bury Me at the Marketplace (1984) es una selección de su correspondencia mantenida entre 1943 y 1980. Africanista comprometido con la educación de su pueblo a través de la celebración de su cultura, Mphahlele siempre ha defendido el inglés como idioma unificador africano.
Fragmento de "Por la segunda avenida"
" Nunca puedo recordar Marabastad en los meses lluviosos de verano. Siempre la recuerdo en sus inviernos. Y tampoco me acuerdo del calor excepto cuando estaba junto al fuego o el sol. Practicaba ciclismo el lunes por la mañana en el suburbio Waterkloof con un fardo voluminoso del lavado sobre el manillar. Era una mañana tan fría de pleno invierno que temblaba por todas partes. Vestía una chaqueta muy ligera, raída y rasgada. La nariz, labios, oídos, los dedos de los pies parecían objetos gruesos separados del resto del cuerpo, parecía que el frío ardía en las puntas de mis nervios. Llegué a una plaza. En lugar de dar la vuelta a mi derecha no lo hice. No podría. No podía mover el manillar de la bicicleta debido a la presión del fardo. En la dirección opuesta un grupo de muchachos blancos se dirigían hacia mí. Tomaron la curva, justamente cuando mi bicicleta se dirigía hacia el mismo lugar. Ellos se montaban unos sobre otros. Por una u otra razón no apreté mis frenos. Quizás mi mente estaba preocupada todavía por la tarea nada fácil de girar el manillar. Entré corriendo contra el primer muchacho de la fila, que cayó sobre el siguiente, y así sucesivamente. Mi bicicleta fue a golpear contra el bordillo, y yo me encontré en el suelo casi en una fracción de segundo. ¡Bastardo! gritó al muchacho que se había caído primero. Sus amigos vinieron hacia mí y tres de ellos me dieron patadas sobre mi parte posterior y mis muslos. Maldijeron y maldijeron, montándose más tarde en sus bicicletas y abandonándome junto al frío, el dolor y la insensibilidad. Recogí el fardo y me arrastré sobre la acera apoyándome contra un árbol. Estaba demasiado desconcertado para pensar. "
Fuente:

lunes, febrero 18, 2008

Un poco de Bei Dao

Registros
una naranja trafica con la muerte
los hombres se juntan de a tres o de a cuatro
conversan del oro enterrado en tierras lejanas
y de mujeres, la policía golpea la puerta
mañana el camino da un giro
y se revisan los libros de historia
pero es imposible evitar los errores: el poema ya nació.



Bei Dao (seudónimo literario de Zhao Zhenkai, nacido en Beijing en 1949) tal vez sea el más famoso de los poetas del grupo conocido como “menglong” (“visión nebulosa”, o sencillamente “nublado”). Su juventud estuvo marcada indeleblemente por la revolución cultural, en la que participó desde los diecisiete años. Luego de un período de reeducación en el campo, trabajó como obrero de construcción de 1969 a 1980, y desde principios de los setenta comenzó a ser conocido como poeta en los círculos literarios. El estilo de los poetas “menglong” se caracterizaba por romper con los cánones del realismo socialista que imperaba por entonces y buscar nuevas formas de expresión, a menudo herméticas y ambiguas. Muchos de estos escritores se reunieron entre 1978 y 1980 en torno a la revista Jintian (“Hoy”), que luego fue prohibida. Desde mediados de los ochenta, Bei Dao comenzó a obtener reconocimiento internacional y a viajar fuera de China. En 1989, cuando ocurrió la masacre de estudiantes en la plaza de Tiananmen, se encontraba en Berlín. Su firma de una carta de apoyo a los disidentes y la popularidad de sus poemas entre los estudiantes rebeldes lo ponían en una posición difícil con el gobierno, y decidió permanecer en el exilio. Actualmente vive en Estados Unidos, tras haber residido en Suecia, Dinamarca y Alemania.



Ficha bibliográfica:
Pérez Villalón, Fernando. Nueve poemas, Letras en línea.
Biografía tomada directamente de:

Besos muuuy orgánicos y naturales

Porque en este mes estamos muy amorosos, cachondos y nutritivos (porque claro, ¡¡¡todo lo natural y fresco es bueno para el cuerpo!!! JA) : una foto, nada cultural, pero sí muy coqueta y creativa.
Y aunque el día de los festejos ya haya pasado, nunca es tarde para la cursilería.

miércoles, febrero 06, 2008

Robando "This Is Just To Say" de William Carlos Williams

Because... "say it straight, simple and with a smile" (Y.B.)






I have eaten

the plums

that were in

the icebox



and which

you were probably

saving

for breakfast



Forgive me

they were delicious

so sweet

and so cold
P.D. Se BUSCA al ácido por robar tanta poesía, en caso de tener alguna información, favor de avisar a las autoridades del Reino de Sodoma correspondientes.

martes, enero 22, 2008

Inundándose en la búsqueda

La memoria como constructor del “ser” en el mundo en La casa inundada de Felisberto Hernández


El cuento La casa inundada, de 1960, escrito por Felisberto Hernández (1902-1964), presenta a manera de alegoría la innegable relación que existe entre la memoria y la interminable búsqueda ontológica, es decir la del “ser” en el mundo. Los textos de Hernández pertenecen a las vanguardias latinoamericanas, en especial al Surrealismo, de ahí que este cuento tengo una inevitable relación con la conciencia y los recuerdos, aun cuando el mismo autor en su manifiesto titulado Explicación falsa de mis cuentos, mencione: “No son completamente naturales, en el sentido de no intervenir la conciencia. Eso me sería antipático. No son dominados por una teoría de la conciencia. Esto me sería extremadamente antipático. Preferiría decir que esa intervención es misteriosa”. Cualquier individuo no puede ser sin la memoria –que se alimenta tanto de los deseos como de la realidad--, es gracias a esa reconstrucción de sus recuerdos que se configura su identidad. Por lo tanto, se tratará en el presente ensayo un estudio de la importancia de la memoria a partir y en el cuento, ya mencionado. La primera parte se enfoca al proceso de ensoñación que es la base formal del texto, así como en las figura retórica de la metáfora la cual se crea a partir de los recuerdos. En segundo lugar se analiza la importancia del personaje de Margarita, quien es la generadora y receptora de la memoria. En tercer lugar se estudia el símbolo del agua, como transmisor de los pensamientos y como alegoría de la esencia humana.
La ensoñación constituye el eje estructural tanto en el discurso narrativo del cuento como en el universo tangible de los individuos, puesto que tanto en la ficción como en la “realidad”, los personajes –tomando en cuenta que el ser humano es también un actante -- buscan su “ser” en el mundo. Aunque tanto el estado de ensoñación como el estado del sueño pertenecen a la profunda psique humana, según Bachelard, “el sueño corresponde al animus y la ensoñación al anima”(Monges, 75), por lo que esta última es la que tiene relación con los recuerdos. En el cuento, el narrador está escrito en primera persona, lo cual demuestra el interés por hacer énfasis en las “interrogaciones interiores”(Cortázar, 7) que todo ser humano se hace. El personaje del escritor vive en un estado de ensoñación al pensar continuamente en la figura de Margarita, quien es la dueña de la casa: “tal vez por eso ahora [confunde] lo que ella [le] dijo con lo que [él] pensaba”(Hernández, 24), al igual que este personaje femenino, quien supo que hay que “cultivar los recuerdos en el agua, que el agua elabora lo que en ella se refleja y que recibe el pensamiento”(Hernández, 27). Es por esto por lo que, el narrador va elaborando su relato en base a lo que vivió y escuchó con Margarita, ya que es ella la que lo escoge como confidente e incluso cuando él parte para Buenos Aires ella le menciona en la carta: “P.D. Si por casualidad a usted se le ocurriera escribir todo lo que le he contado, cuente con mi permiso.”(Hernández, 42); pero tampoco hay que olvidar que al mismo tiempo los propios recuerdos del escritor constituirán los de la señora Margarita. El cuento está relatado entonces desde el recuerdo y desde una perspectiva subjetiva, que es la memoria del narrador-personaje escritor. Por lo tanto, el ser humano recrea el relato en su memoria de lo que vivió en base a su relación con los otros, la noción que tenga un individuo de lo que él mismo es no dependerá solamente de su subjetividad.
Para Bachelard toda imagen poética proviene de la ensoñación, y por lo tanto “proviene de nuestras conciencias [de modo que] es inútil buscarle antecedentes inconscientes”(Monges, 75). Por ejemplo, las metáforas empleadas –que según Saussure son producto de la relación opuesta entre el sintagma o combinación y el paradigma o selección-- en el texto no tiene una función decorativa, ni descriptiva, ni significativa, sino que funcionan como revelación del mundo narrativo y de la memoria del autor. Es decir que no provienen de una acción producto del sueño o de la escritura automática –como proponían los surrealistas--, sino son selecciones conscientes del escritor. En el caso del cuento de Hernández, la metáfora “explica mejor los mecanismo de memoria del narrador” (Sicard, 106), ya que es a partir de estos juegos de lenguaje, que se hace evidente que el relato de Margarita es un recuerdo y no simple verborrea o discurso impulsivo; puesto que las palabras son previamente seleccionadas y no son producto de un fluir espontáneo. Es por esto por lo que, el recuerdo que guarda el narrador sobre la figura de Margarita es dual: “[…] yo ya estaba bastante confundido con mis dos señoras Margaritas y vacilaba entre ellas como si no supiera a cuál, de dos hermanas, debía preferir o traicionar; ni tampoco las podía fundir, para amarlas al mismo tiempo.” (Hernández, 32); ya que en la memoria se perciben dos recuerdos: el ligado con la primera impresión y el otro creado posterior al conocimiento del personaje de Margarita.
Para el narrador existen dos Margaritas, la primera que es la que vio cuando llegó a la casa representa una pureza erótica por la cual él siente una atracción, y la segunda que es una figura materna. Desde el principio del cuento se puede ya deducir que el personaje de esta señora dueña de la casa inundada no va a funcionar tan sólo como la mecenas del narrador, y es a lo largo de la lectura que se descubre que simboliza además la figura materna, “ella es madre primigenia, fuerza generadora del universo”(Monges, 78), razón por la cual está relacionada con la memoria del personaje del escritor. El ser humano posee una única relación inquebrantable, la de la madre; ésta es la fuente de la que se proviene y por lo tanto nuestro primer recuerdo. Aun en los individuos que no convivan a lo largo de su vida con ella, sigue perdurando la presencia de la figura materna; de ahí que resulte en la mayoría de los individuos, la ruptura simbólica del “cordón umbilical”, como un acto no liberador pero si autoafirmador. Es decir que, el ser humano al desprenderse de la madre se empieza a configurar más profundamente como individuo, pero esto en parte a lo ya aprendido de esa figura femenina. El aspecto físico de la señora en el cuento, “era muy gruesa y su cuerpo sobresalía de un pequeño bote como pie gordo de un zapato escotado.”(Hernández, 18), contribuye de cierta forma a que se le relacione con la madre. En el texto Margarita es por lo tanto, la mujer es la iniciadora del narrador en el culto del agua y en la evocación ritual del difunto marido. Esto se hace más evidente, con el hecho de que ella es la que le llama la noche anterior para avisarle lo que verá mañana, de manera que lo único que él conoce de esa mujer es la voz, dándole a esto un carácter mágico y misterioso.
Como ya se mencionó, el personaje de Margarita tiene una connotación sexual, a pesar de su aspecto físico – ya que exteriormente la señora sería el no tipo de la sensualidad femenina--, ella es una mujer atrayente para el personaje del escritor. Desde el inicio del texto, el narrador experimenta ya cierta atracción por la señora, ya que aunque durante el viaje la observa con curiosidad, cuando ella le menciona que él no es físicamente como ella lo había imaginado él responde: “—Yo, sin embargo, me alegro de que usted sea como es.”(Hernández, 20), frase que a él le hace sentirse como un sinvergüenza porque sabe que la frase encierra cierta “insinuación grosera”. Posteriormente, en todo el texto se hace mención de la dicotomía que sufre el personaje entre sus dos Margaritas y cómo siente una inevitable atracción por la primera. La configuración del espacio y de las circunstancias en las que desarrolla la acción –en especial el tiempo que el escritor y la señora pasan remando juntos-- en el cuento, influye en la creación de este ambiente erótico. Para empezar la casa es un espacio cerrado, lo que proporciona cierta intimidad, la casa inundada está repleta de plantas, y esto hace que los canales sean más estrechos y oscuros. Además, el silencio propicia que ambos se sumerjan en sus pensamientos, ella ausente de la atracción que provoca piensa en su marido, mientras que el escritor está inmerso en la sensualidad que ella le inspira. En consecuencia, la relación erótica que el visitante se crea de la señora es tan sólo platónica y por lo tanto vive en sus fantasías, por lo que se relaciona no con los recuerdos vivenciales sino con los recuerdos imaginativos, a los cuales él recurrió para relatarnos el cuento. Pero a esa falta de sonidos se contrapone en ocasiones la voz de la dueña de la casa, la cual se arrastra con palabras intermitentes, así que “el silencio actúa como un medio o un vehículo de la voz desgarrada de la señora.”(Monges, 84). La voz carraspera de la mujer se asemeja al sonido del agua, al oír a la señora hablar el narrador piensa que es como “un inmenso jarrón se había ido llenando silenciosamente y ahora dejaba caer el agua con pequeños ruidos intermitentes.”(Hernández, 22).
El símbolo del agua es el más evidente y el más importante en el cuento de Hernández, puesto que desde el título se anuncia la presencia de este elemento, y así como en toda la casa habita, el agua permanece unido a todos los personajes. Siendo un elemento esencial, el agua representa el transmisor de los recuerdos, el reflejo de lo que somos y de lo que fuimos, un espejo ondulante que cambia de forma según lo que se asome a él. Por otra parte, en el cuento, el agua es donde se “es”, donde Margarita es libre y deja fluir sus pensamientos. Esta capacidad comunicadora del agua es también, lo que explica el silencio cuando el escritor y la señora están navegando juntos, ya que al no hablar ella puede escuchar mejor lo que el agua quiere transmitirle. El inicio de la relación de la señora con el agua, se da por una necesidad, ella remplaza la figura ausente de su esposo después de la pérdida por esta conversación con la fuente: “[…] ella estaba así por la pérdida de su marido”(Hernández, 25). Pero cada noche, Margarita sube al bote y navega por toda la casa, y espera que el agua le trasmita su mensaje. El agua devela el deseo de la señora, que es la de una comunicación prometedora. La señora espera el mensaje, pero éste no proviene más que de sus recuerdos y memoria, de manera que el agua sólo le ofrece como a Narciso el reflejo de ella misma. Pero al esperar un mensaje ajeno a ella misma, la señora se desespera y se entristece, porque sabe que no son sino sus recuerdos, el recuerdo de su marido, los que viven en la profundidad de la casa inundada. El narrador, al inicio del texto, cuando piensa que él es el único al que Margarita ha contado su historia piensa: “‘Pobre, me decía a mí mismo, debe tener necesidad de comunicarse con alguien.”(Hernández, 24); pero en ese momento todavía ignora que aquella mujer de “cuerpo de elefante blanco” guarda en el agua grandes misterios y que entre el elemento y ella se traza una fuerte relación comunicativa, la comunicación que ella tiene con su memoria y que le permite acceder al conocimiento de su “ser” en el mundo.
El cuento de Felisberto Hernández demuestra la necesidad humana de conocerse así mismo y de descubrirse, pero este autoconocimiento no es posible más que por la intervención de la memoria, sin la cual lo que somos no podría ser por ausencia de lo que fuimos. Hernández, individuo solitario que vive de sus conciertos de piano y de sus libros, es un escritor que tiene el poder de comunicarse con el mundo espiritual sin salir de lo cotidiano, para él esta búsqueda del alma no es ajena a la realidad, sino por el contrario parte de ella. “Felisberto se conecta con las cosas (porque de alguna manera todo es cosa en ellos, palabras o muebles o pensamientos son a la vez tangibles e inefables”(Cortázar, 5). Este escritor uruguayo es pocas veces comprendido, porque sus textos, calificados por algunos como “literatura fantástica”, unen lo insólito con lo real al punto de Mostar que no hay diferencia entre ambos. Es por esto por lo que como los cuentos de Hernández, la búsqueda ontológica del Hombre no deberá ligarse a lo inconsciente solamente, sino también a la conciencia, a la mezcla que se tiene entre memoria, sueños y cotidianeidad.



Bibliografía:
Cortázar, Julio. “Prólogo”. La casa inundada y otros cuentos. BARCELONA: Lumen, 1975. p.5-9.
Hernández, Felisberto. “La casa inundada”. La casa inundada y otros cuentos. Barcelona: Lumen, 1975. p.11-49.
Monges, Graciela. “ ‘La casa inundada’ o ‘La ninfa expectante’ ”. La fantasía en Felisberto Hernández a la luz de la poética de Gaston Bachelard. México: UNAM, 1994. p.73-99.
Sicard, Alain. “La metáfora en la obra de Felisberto Hernández”. Felisberto Hernández ante la crítica actual. Caracas: Monte Ávila. p.105-16.

jueves, enero 03, 2008

Conceptualizando

Robert Barry: la eliminación del referente objetivo

Arthur Danto explica que en los años sesenta el Arte Conceptual probó que no era necesario un objeto para que existiera una obra de arte. En consecuencia si nos preguntáramos sobre qué es arte “sería necesario dar un giro desde la experiencia sensible hacia el pensamiento” (Danto 35); es decir en que el arte se dejaría de estudiar históricamente para estudiarlo filosóficamente. Danto observa esto como la muerte del arte, en el sentido de que es la muerte del soporte material, es decir el fin de la pintura como la narrativa maestra. El Arte Conceptual deja de preocuparse también por la estética, en el sentido tradicional de la pintura o de la escultura, para generar un discurso. A partir de 1960 el lenguaje se volvió el medio primordial para crear arte visual, aun cuando desde el movimiento Dadaísta los artistas destruían el lenguaje para crear sonidos, gráficas, entre otros; de manera que la idea de que el arte desapareció en conceptualismos es diferente a la idea de que el arte se desmaterializó; puesto que artistas como Robert Barry (1936-) hicieron uso de medios sensibles como el papel, libros y paredes de galerías para expresar sus conceptos. En sus proyectos Barry, aunque nunca se ha limitado a una sola práctica y ha hecho uso tanto de libros, diapositivas, ventanas, instalaciones acústicas, pinturas e incluso hasta un kimono, tiene como medio principal el lenguaje. Este medio es usado también por el colectivo Art & Language –al cual Barry no perteneció pero con el cual sí posee comparte el uso del sistema de modelos lingüísticos-- como operaciones que se podían documentar fotográficamente o como sistemas lógicos en forma de instrucciones escritas que mencionaban el proceso a llevar de un trabajo artístico antes de ser ejecutado. Barry también comparte como muchos otros conceptualistas la influencia del trabajo de Wittgenestein, con el cual coincide en diversos puntos de su último trabajo. Además, al interesarse por la subjetividad del lenguaje, este artista conceptual neoyorquino se aproxima a la teoría de Saussure sobre el acto del “habla” como fenómeno individual que se diferencia de la lengua que es un fenómeno comunitario o social.
En 1967 Sol Le Witt, quién perteneció al movimiento Minimalista que surgió en oposición al Pop Art para después inscribirse en el movimiento del Arte Conceptual, vio nacer a una disposición artística que renunciaba al arte como objeto de contemplación y que por lo tanto parecía compatible con su propia práctica: el Art & Language. Dos años más tarde Le Witt publicó en la primera edición de Art-lenguage la cita siguiente: “ ‘Ideas alone can be works of art; […] All ideas need nor to be made physical. […] Since no form is intrinsically superior to another, the artist may use any form, from an expresión of words (spoken or written) to physical reality, equally’” (Conceptual Art 47). En este sentido esta cita obedece a la afirmación de Danto según la cual “sólo cuando quedó claro que cualquier cosa podía ser una obra de arte se pudo pensar en el arte filosóficamente” (36). El colectivo, al que posteriormente se adhirieron J. Kosuth, Michael Corris, Terry Smith, Charles Harrison, entre otros, tenía inicialmente un carácter autorreferencial y estuvo ligado a la teoría analítica de Wittgestein y con esto se hizo más evidente el hecho de que el arte se volvía discursivo, es decir que éste daba un “giro lingüístico” y se alejaba de la pintura como tal –fenómeno que explica Danto sucede a partir del Arte Pop y no como lo define Greenberg a partir del Expresionismo Abstracto--. Le Witt afirmó que “‘el arte conceptual está hecho para comprometer a la mente del espectador, en vez de a su ojo o a sus emociones’” (Conceptual 49). Esto no significa que el espectador –en el sentido del que observa solamente-- sea anulado, sino que se le da una imagen negativa y se le reduce a un hombre de pacotilla, porque el ojo en este caso está divorciado de la mente. Es por esto por lo que el ojo moderno debe volverse ya no una cámara irreflexiva, sino que debe de ligarse a la mente, volverse un órgano capaz de filtrar y de asimilar. En este sentido cambió también la forma de concebir el arte como lo explica Danto, pues en al arte contemporáneo el pintor que sólo se dedica a pintar lo hace por elección, “el pluralismo del presente mundo del arte define al artista como pluralista” (137). Sin embargo el hecho de que las ideas fueran el objeto del discurso fue en ocasiones difícil de sostener, por lo que se necesitó de que el objeto hipotetizado no se viera como el arte, sino como el objeto de interrogación sobre el estatus y naturaleza del arte. La práctica no objetual responde al hecho de querer explicarse un fenómeno social, no a legitimarlo; porque con el Modernismo –tomando en cuenta que para Danto este se define filosóficamente como una estrategia o acción y no solamente como una noción temporal, por lo que para él los primeros pintores modernistas son Van Gogh y Gauguin--, “las condiciones de la representación se vuelven centrales, de aquí que el arte, en cierto sentido, se vuelve su propio tema” (Danto 29). El colectivo Art & Language estaba convencido de que este cuestionamiento es el que se tenía que volver la forma de trabajar el arte, sino el trabajo del arte; de manera que tomaron la posición de no usar ningún material más allá de la tinta y el papel. Es por eso que el colectivo en ocasiones consideró a las construcciones teóricas como las únicas obras de arte.
El lenguaje se pensó en un instrumento de comunicación, tal como lo estableció la filosofía analítica que preponderó en los años sesenta. Esta filosofía, apoyada en diferentes partes del pensamiento de Wittgenstein, se divide en dos vertientes: “ la primera rama estaba inspirada por la lógica formal, y se dedicaba a la reconstrucción racional del lenguaje, reedificando el lenguaje sobre cimientos sólidos, definidos en términos de la experiencia sensorial directa” (Danto 153), mientras que la segunda vertiente afirmaba que el lenguaje no debía ser reconstruido si había un empleo correcto de él. Pero desde la perspectiva de ambas ramas el arte está basada en el discurso que todo mundo sabe, en el caso de Barry es el lenguaje. Para este artista conceptual, el lenguaje no depende de su uso referencial, tal como se corrige en el segundo pensamiento wittgenstiniano inscrito en el Las investigaciones filosóficas, por lo que el significado de una palabra no depende del referente al que apunte, sino de la función que adquiere según el contexto o “juego del lenguaje” al que pertenezca. Es decir que el mundo ya no es una totalidad de hechos que se hacen efectivos por la relación entre los objetos y la palabra ya no tiene un solo significado, ni representa de un modo figurativo a la realidad. El lenguaje es entonces mucho más abierto al no limitarse por los límites –valga la redundancia-- del mundo. Es por esto por lo que Barry y otros artistas como Lawrence Weiner y Douglas Huebler al observar que el discurso de las estructuras cúbicas del arte Minimalista estaba basado en los juegos del lenguaje pensaron que no tenía caso la presencia física o la visibilidad. Es decir que Barry se desligaba del referente al crear proposiciones que no dependen del objeto como tal, sino del contexto; razón por la cual en sus obras la ausencia juega un papel más importante que el de la presencia. De ahí que varias de sus obras tengan un significado nebuloso, es decir que no remiten a una idea concreta; un ejemplo de esto es la pieza de 1969 que menciona: “It can only be known as something else”. En esta obra notamos que el pronombre “it”, el sustantivo “something” y el adverbio “else” son demasiado vagos y que no tienen un referente específico, pero que no es sólo la falta de referente lo que da esta sensación de falta de significado, sino que es la función de cada palabra y la ausencia de un criterio pragmático lo que contribuye a ello. “Las primeras obras de Barry se sitúan dentro del ámbito de un conceptualismo ‘puro’, que habría que oponer a la obra conceptual de otros artistas en las que se establece una relación dialéctica entre la construcción lingüística y su referente visible externo” (Morgan 51). En la serie titulada Carrier Wave, de 1968, en la cual provocó el desplazamiento de 99.5 megaciclos de un punto de la frecuencia a otro el tema es la invisibilidad, ya que la percepción sólo puede comprenderse si se presta atención a la experiencia y no a la materia. Desde esta perspectiva para Barry el sentido no debía obtenerse en el objeto o en los signos, sino en la experiencia que se obtenía de la percepción y que llevaba a una interpretación reflexiva del concepto. Desde esta perspectiva Barry se aproxima de nuevo al Wittgenstein de los últimos años, ya que se concibe al pensamiento como producto del lenguaje, es decir que el uso de tal o cual palabra en un cierto juego del lenguaje hace evidente el pensamiento subjetivo de cada individuo.
En consecuencia, las preocupaciones del artista acerca del lenguaje residen entonces en el acto del habla, es decir “’de lo que suponía ser un locutor, una persona que habla’”(Morgan 55); porque para él el lenguaje tiene significado sólo cuando se expresa por medio de la parole, por lo que es el uso subjetivo lo que le da su sentido. Barry también desde la perspectiva de que cada signo es subjetivo porque se acomoda de manera diferente en cada conversación individual se acerca al pensamiento de Saussure, según el cual “ el habla , [al ser] un acto individual de voluntad y de inteligencia […]” (40) se diferencia de la “lengua” que es un acto social al ser un contrato establecido dentro de la comunidad según el cual una imagen fónica remite a un concepto. Es decir que dado que los signos no poseen tan sólo significación sino también valor, ese valor dependerá del hablante. Un ejemplo de esto es la obra de Barry patrocinada por el Museo de arte conceptual de San Francisco, en la que una pista sonora que emitía diferentes palabras en un registro que simulaba ser una conversación se transmitió en los altavoces de un bar cercano. Poco a poco la gente del bar comenzó a usar las palabras emitidas en sus conversaciones dándoles cada quien un diferente significado y cambiándolas conforme avanzaba la cinta. “Este efecto, […] llevó a Barry a pensar en el tipo de connotaciones subjetivas que poseían las palabras” (Morgan 56). Es por ello que el artista habla desde su subjetividad y para otra subjetividad porque aunque genere signos –entiéndase según Saussure como a la relación entre concepto e imagen acústica--, su obra puede remitir a diferentes significados. En la primera versión de 1971 de su estructura radial en la que atrás de dicha instalación Barry escribió la frase “Algo que está muy / cerca en el tiempo y en el espacio; pero / que aún me es desconocido; / […]” (Morgan 55). Con el uso del pronombre “me” –el cual como un gesto social fue cambiado por un “nos” para la exposición en el Consorcio de Gijón en Francia, de 1986—Barry hace evidente esta subjetividad que ya se anuncia por medio de los signos de la escritura; es decir que la frase funciona como un indicio de lo que hay detrás que es a lo que el espectador se enfrentará. Se trata entonces de que el espectador se llevado desde el inicio por los conceptos e ideas antes que por el mero acto contemplativo. El signo es por lo tanto en la obra de Barry tan sólo un medio y no el tema central, por que lo que el pretende es provocar es una comunicación privada, es decir una relación íntima entre el receptor y la obra. Por lo que lo que cada frase exprese no será una idea fija, sino mutable. Para Barry es esencial que no se confunda el arte con su forma de representación, que en su caso es lingüística. Lo que ofrece por lo tanto el Arte Conceptual es el regreso a una trascendencia, según la cual como receptor, el espectador se vuelve en el creador. Pero para volverse creador el espectador debe pasar por una serie de pruebas en las que su competencia intelectual es retada.
Cuando Robert Barry estaba haciendo uso del lenguaje como medio para reducir los dispositivos visuales de su arte se preguntó cuál era la toma de posición ideológica de su obra; pero el hecho es de que la reducción en sí misma es una toma de posición. El hecho entonces de que este artista utilice el lenguaje es un cuestionamiento sobre los límites del arte y una toma de conciencia de que “para que exista el arte no es ni siquiera necesario que exista un objeto” (Danto 38). Barry estaba haciendo ver que el arte no se debe basar en un referente material y por lo tanto objetivo, sino en su función dentro del juego del lenguaje subjetivo. Para este artista conceptual el lenguaje no depende entonces tan sólo de su relación con lo tangible, y el arte ya no se puede entender sin sus mecanismos discursivos. La obra de este artista se acerca entonces a las propuestas del colectivo Art & Language, aunque más se aproxima a los pensamientos de Wittgenstein y de Saussure sobre el lenguaje. Por último se puede cuestionar si la obra también se puede considerar como fenomenológica en el sentido de Husserl, puesto que por medio de la descripción se pretende captar la esencia pura de las cosas y trascender en la conciencia. Su obra más reciente “ no puede evaluarse más que como una traslación […] de un paradigma estructuralista a una comprensión más fenomenológica del arte. […] En las pinturas de Barry está considerado su arte como una fuente renovadora de comprensión humana, […]” (Morgan 56-7).



Bibliografía:
“Conceptual Art and the supresión of the Beholder”.Conceptual Art: a critical anthology. Cambridge: MIT, 1999. 29-62.
Danto, Arthur. Después del fin del arte: el arte contemporáneo y el linde de la historia. Barcelona: Paidós, 1999.
Morgan, Roberto. “Robert Barry: el retorno a lo visible”. Del arte a la idea: ensayos sobre arte conceptual. Madrid: Akal, 2003. 47-57.
Saussure, Ferdinand. Curso general de lingüística. México: Fontamara, 1998.
Wittgenstein, Ludwing. Investigaciones filosóficas. México: UNAM, Instituto de investigaciones filológicas: Grijalbo, 1988.

sábado, diciembre 01, 2007

Ojalá pudiera construirte un puerto

Para ti m.D., para que sonrías.

Ojalá pudiera construirte Un puerto
Un encallado con gaviotas y caminatas
a manos o Una ciudad descalza donde
la lluvia cante bajo el acordeón
sincero o Una nueva montaña
inflamada de frutos maduros de esos
que despiertan los vidrios

Ojalá pudiera construirte una barca
donde no tengas certezas
pero tus sombras respiren la calma
donde las olas sean brazos
que cubran los recuerdos cenizos
donde la marea sea pájaro
cargando en el pico monosílabos

Ojalá pase el tiempo y El puerto La ciudad La montaña
sean destinos de mi barca también
ésta que por ahora te dibujo las madrugadas
con los muslos a ciegas con cada una de mis palabras.

jueves, noviembre 29, 2007

Timeless

New Romantic-Laura Marling
Pour toi, parce que maintenant je comprends un petit peu plus: una disculpa, un perdón, y una canción.


Me preguntaron porqué no comento la música que subo y respondí; porque la belleza no necesita comentarios.

Por eso, sin nada que decir, sólo escuchar y dejarse envolver por la sensación de soplo, de la garganta, de la ausencia del tiempo, esa que en ocasiones estrangula y sofoca o que en ocasiones sirve de primeros auxilios. Y porque cuánta verdad encuentra uno en estas palabras, en las palabras del mundo.



I know I said I loved you but I'm thinking I was wrong,
I'm the first to admit that I'm still pretty young,
and I never meant to hurt you when I wrote you ten love songs.
but a guy that I could never get 'cause his girlfriend was pretty fit
and everyone who knew her loved her so.
and I made you leave her for me and now I'm feeling pretty mean,
but my mind has fucked me over more times than any man could ever know.

Maybe I should give up, give in,
give up trying to be thin,
give up and turn into my mother,
god knows I love her.

and I'm sorry to which ever man should meet my sorry state,
watch my steady lonesome gait and beware.
I would never love a man 'cause love and pain go hand in hand
and I can't do it again.

So we stayed up late one night to try and get our problems right,
but I couldn't get into his head just what was going through my mind,
and I think he knew where I was going 'cause he put Ryan Adams on I think he thinks it makes me weak but it only ever makes me strong.
I've got this friend who sounds just like him,
now he's the man I'd leave you for, the man that I just adore like you.
The same man, he turns to me he said I've got to tell you how i feel,
if god could make the perfect girl for me it would be you
and my god told me not tell about how much do you love your fella?"
I don't know more everyday
not in this new romantic way.

I'll always be your first love, you'll always be my first love.

and I'm sorry to which ever man should meet my sorry state
watch my steady lonesome gait and beware,
I would never love a man 'cause love and pain go hand in hand
I would never love a man cause I could never hurt a man, not in this new romantic
way.

miércoles, noviembre 28, 2007

Anunciando

Feria Internacional del Libro de Guadalajara
"Los continentes de la palabra"

"Copy paste" directo de la página de la FIL: El encuentro "Los continentes de la palabra" se lanzó en 2005, con la intención de ofrecer al público una oferta más diversa sobre lo que se produce, literariamente hablando, en otras latitudes y, a los escritores provenientes de regiones de lenguas distintas al español, una plataforma para la difusión de su obra en Iberoamérica.
Los continentes de la palabra son una vitrina de la creación literaria contemporánea, abierto en la lejanía y sin demagogia. Estas reuniones ofrecen no sólo una visita a las obras de escritores importantes, sino también, a través de la presentación de sus obras, una muestra de lo que es hoy en día lo imaginario y la fábula en culturas diferentes.


La voluntad de abrirse a otras formas de ver el mundo, a otras culturas, es cada día más clara. La literatura, como forma de contar el mundo a través de las fábulas, nos invita a encontrar universos lejanos y fascinantes.
Durante tres días, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, los autores y el público recibirán a algunos escritores lejanos a través de los encuentros titulados Los continentes de la palabra, territorios abiertos a voces todavía poco escuchadas y a ricos universos que apenas comenzamos a conocer.
Por esta abertura a otros mundos, podremos conocer mejor el nuestro; sentir la fuerza de su articulación y la fragilidad de su construcción. Sabremos prestar oído a escritores que desean exponer su propia visión de la creación y buscar un diálogo tan real que nos permita a todos sentirnos más fuertes.
Los continentes de la palabra existen para beneficiarse de la riqueza de las diferencias y para destacar lo que, sin embargo, tenemos en común.


Para mayor información, favor de visitar: www.fil.com.mx/continentes/conti_int.asp

lunes, noviembre 26, 2007

Homenaje a la poesía y al olvido del Maestro Hernández

Antecedentes de la fuente bibliográfica: el pasado jueves se ofreció en Casa Refugio una muy rítmica lectura de poesía y la apertura se estremeció por la siempre tibios y geniales versos del Maestro Francisco Hernández. Terminadas la palabras, terminados los aplausos, terminados los abrazos, y un poco antes de terminado el vino y de terminadas la entrevistas Hernández se retiró silencioso, humilde, sublime, como un soplo. Sobre la mesa, junto a mis notas olvidó su libro olor a camello, que derrama el título Antojo de trampa y anuncia orgulloso el nombre de Francisco Hernández. Pasee unos brindis con el libro en la mano, lo hojée unos versos e ignorando su dueño lo guardé en mi auto pensando evitar su posible extravío. Ayer mientras seguía desplumando sus alas alguien me habló a la espalda y me advirtió "es de Francisco seguramente lo olvidó el jueves". Guardé una vez más el libro esperando que el Maestro viniese a buscarlo, anoche la curiosidad me invadió y lo saqué del auto, lo continué leyendo, desplegó su magia, lloré un poco y mecí en mis brazos su olor camello, espero que a Don Francisco no le importe. Ahora lo sigo leyendo, esperando que al Maestro el olvido le dure un tanto más tal vez por miedo a dejar partir la magia o por miedo a guardarla como algunos aúreos recuerdos, por el momento como agradecimiento al descuido de Don Francisco, comparto un poco, un poquito de su poesía vertida directamente de sus palabras, de sus páginas y de su calma. Gracias Maestro, gracias.

Las gastadas palabras de siempre

Déjame recordarte las gastadas palabras de siempre,
los armarios que encierran la humedad de los puertos
y el sabor a betel que dejas en mis labios
cuando desapareces en el aire.
Déjame tender tu cabello a la sombra
para que la penumbra madure como el día.
Déjame ser una ciudad inmensa, un bote de cerveza
o el fruto desollado ante la espiga.
Déjame recordarte dónde me ahogué de niño
y por qué hace brillar mi sangre la tristeza.
O déjame tirado en la banqueta, cubierto de periódicos,
mientras la nave de los locos zarpa
hacia las islas griegas.

Fuente: Hernández, Francisco. Antojo de trampa. México: FCE, 1999.

Consecuencias y cómo preveer el calentamiento global

Concientizando y avergonzándome


domingo, noviembre 25, 2007

Aprenhendiendo una vez más a Clarice

Por el momento más citas de Clarice, mientras aprenhendo.

No hay amor más sublime, que el amor paciente.
नो हाय अमोर सुब्लिमे कुए एल अमोर पसिएंते.

Gracias P.d.P.d.O., por el libro, por la amistad.
Gracias a E.D.D. por la paciencia, por estar a mi lado.


"Todavía somos jóvenes, podemos perder algún tiempo sin perder la vida entera. Pero mira a todos a tu alrededor y ve lo que hemos hecho de nosotros y de eso considerando como victoria nuestra de cada día. No hemos amado por encima de todas las cosas. No hemos aceptado lo que no se entiende porque no queremos pasar por tontos. Hemos amontonado cosas y seguridades por no tenernos el uno al otro. No tenemos ninguna alegría que no haya sido catalogada. Hemos construido catedrales y nos hemos quedado del lado de afuera, pues las catedrales que nosotros mismos construimos tememos que sean trampas. No nos hemos entregado a nosotros mismos, pues eso sería el comienzo de una vida larga y la tememos. Hemos evitado caer de rodillas delante del primero de nosotros que por amor diga: tienes miedo. Hemos organizado asociaciones y clubs sonrientes donde se sirve con o sin soda. Hemos tratado de salvarnos, pero sin usar la palabra salvación para no avergonzarnos de ser inocentes. No hemos usado la palabra amor para no tener que reconocer su contextura de odio, de amor, de celos y de tantos otros opuestos. Hemos mantenido en secreto nuestra muerte para hacer posible nuestra vida. Muchos de nosotros hacen arte por no saber cómo es la otra cosa. Hemos disfrazado con falso amor nuestra indiferencia, sabiendo que nuestra indiferencia es angustia disfrazada. Hemos disfrazado con el pequeño miedo el gran miedo mayor y por eso nunca hablamos de lo que realmente importa. Hablar de lo que realmente importa es considerado una indiscración. No hemos adorado por tener la sensata mezquindad de acordarnos a tiempo de los falsos dioses. No hemos sido puros e ingenuos para no reírnos de nosotros mismos y para que al fin del día podamos decir 'al menos no fui tonto' y así no quedarnos perplejos antes de apagar la luz. Hemos sonreído en público de lo que no sonreiríamos cuando nos quedásemos solos. Hemos llamado debilidad a nuestro candor. Nos hemos temido uno al otro, por encima de todo. Y todo eso lo consideramos victoria nuestra de cada día. Pero yo escapé de eso, escapé con la ferocidad que se escapa de la peste, y esperaré hasta que tú estés más preparada."

Fuente: Lispector, Clarice. Aprendizaje o el libro de los placeres.

lunes, noviembre 19, 2007

Tal vez / no sé / podría ser

Con amor, para El Devenir Dhármico.
Con amor, para Yogi Bhajan.

La lluvia persiste y son más de las seis
luz en la bañera bajo la gota contínua
en la sala de espera los brazos se agotan

la cama de esta noche
huele a tu sonrisa despierta
manos descalzas
entre tus pies


no hoy, ayer

en tres, en dos

nunca, siempre

tal vez, podría ser



las estrellas se ocultan bajo paraguas
el día resiste al descanso necesario
las nubes caminan apresuradas


la mirada de esta noche
despierta a tu olor risueño
entre tus dedos
fe de palabras


en dos tal vez

podría ser en tres

no hoy, no ayer

siempre mañana

siempre no sé

siempre conmigo

siempre tal vez

siempre conmigo

siempre podría ser


domingo, noviembre 18, 2007

El arte de estar en ácidos


Paquidermos bajo LSD

Artistas como Stanley Mouse, Alton Kelley, Rick Griffin, Bonnie Mac Lean y We Wilson empezaron a diseñar, a fines de los 60's pósters influenciados por las obras del gran artista gráfico del XIX Toulouse-Lautrec, por los dibujos del "hot-rod" de California y por sus propias revelaciones místicas experenciadas con la ayuda de ácidos y otras sustancias. Estos dibujos dejaron de ser básicamente monocromáticos y decididamente multiespirales. Así, para inicios de los 70's la psicodelia estaba en todo su apogeo.

Aquí les hacemos un homenaje a todos aquellos artistas y a todos aquellos elefantes de la música sesenta y setentera.

Fuente: Revista Rolling Stone

miércoles, noviembre 14, 2007

Ensayo-resumen en honor a la venerable y hermana ciudad de Gomorra


Lou Andreas Salomé: el erotismo femenino sin feminismos, con feminidad


La condición femenina siempre ha sido sometida a discusión pero desde luego por los individuos menos aptos: los hombres, quienes desde su obvia perspectiva masculina no pueden sino proporcionar esbozos sobre lo que es ser mujer. Lou Andreas Salomé (1861-1937) es una de las figuras indispensables en el tema de la mujer, ella encarna la voz y el pensamiento femeninos en el medio intelectual, el cual siempre había estado gobernado por los hombres. Nacida en San Petesburgo, perteneciente a una familia aristócrata alemana e interesada en el pensamiento de Schopenhauer y en el ateísmo, con su libro El erotismo, que es una recopilación de varios ensayos como son: “El ser humano como mujer”, “Reflexiones sobre el problema del amor”, “El erotismo” y “Psicosexualidad”, pone en la mesa los planteamientos culturales sobre la condición femenina. En ocasiones olvidada y opacada por su vínculo, no sólo intelectual sino también emocional, con personajes cruciales para la cultura occidental como Nietzsche, Rilke y Freud, Andreas Salomé no sólo fue la musa de estos pensadores, sino que ella también dio muestras de poseer voz propia. De esta manera en el presente ensayo en base a la postura de esta filósofa se analizará: en primer lugar la concepción de lo erótico, después se hará la diferencia entre el erotismo masculino y el femenino para explicar este último y finalmente se hará un estudio sobre la mitificación de la maternidad y la virginidad con el fin de remitificar y observarlos desde una visión femenina...


Salomé menciona que debe de observarse una doble característica de lo erótico ya que se debe de estudiar por un lado como “un caso especial dentro de las relaciones psíquicas, físicas y sociales, y no sólo como algo autónomo” (69), y por otro, menciona, se debe observar como estos tres campos se relacionan dando a lugar a un mismo problema. Es por eso que la filósofa rusa anuncia la paradoja de que lo erótico se encuentra tanto en lo individual como en la relación amorosa y tanto en lo corporal como en lo espiritual, de manera que hace mención de los procesos eróticos, que llevan al individuo a pasar de una estancia pasiva en la que nuestra condición egoísta e individualista hasta el nacimiento del interés de entender al otro. Es decir que primero el ser en su etapa individual está en busca del cambio, y la infidelidad es lo que alimenta su erotismo; pero al asumir conscientemente el erotismo en la forma espiritual el individuo se encuentra con un otro que le hace encontrarse con su propia otredad y así asentarse en una estabilidad que ya no es monótona sino que le permite reorganizarse. Salomé se acerca de esta manera a la idea oriental de erotismo, según la cual cuerpo y espíritu forman una dualidad necesaria, razón por la cual lo corporal resulta inagotable y siempre ofrece nuevas posibilidades. El erotismo es presentado como un acto ligado al amor, no diferente de este y por lo tanto no sólo visto desde una postura sexual, sino desde una postura humana. Esta visión no meramente física de Salomé no presenta por lo tanto, al erotismo como un adorno que acompaña las relaciones sexuales; sino como la posibilidad de “abrirse un camino, un camino espiritual, a través de las trabas corporales para llegar a un cierto paraíso perdido”(77). El amor es necesario para llegar a experimentar el erotismo con una mayor fuerza, porque es entonces cuando el individuo se abre al otro, entonces la plenitud se hace mayor porque se está llegando no sólo a conocerse más a sí mismo sino también al otro individuo: “Amar significa en su más auténtico sentido: saber de alguien” (78).


Se podría definir al erotismo como algo universal, pero eso sería simplificarlo a una lógica que negaría la experiencia subjetiva. De ahí que los afectos eróticos masculinos se diferencien de los femeninos, no sólo como consecuencia de las obvias diferencias fisiológicas, sino también como una consecuencia de su propia physis. El hombre está más desligado a su interioridad, ya que está siempre preocupado por el “afuera”, de manera que deja a un lado el amor y el erotismo, al ambos requerir de un autoconocimiento interno. Y estos dos elementos existen siempre en la mujer, puesto que ella está siempre en contacto con su ser, “el mayor poder de concentración en el terreno del amor, la permanente relación plena a lo único, por la que el varón se afana en otros campos, la ofrece a la mujer en un punto de supremo valor que la sitúa por encima del varón” (93). En cuanto a que el hombre mide su éxito por sus logros externos, la mujer se valora a sí misma tanto a nivel externo como interno. En ella existe la idea de que la belleza espiritual y corporal están ligadas, así como que la experiencia sexual no sólo es símbolo de coito sino de una compenetración que va más allá de lo tangible. Salomé menciona que es entonces cuando se llega a la paradoja de que la mujer es debido a su condición sexual, menos sensual que el hombre. Esto se explica puesto que para la mujer no es tan fácil llegar a una satisfacción momentánea de su sensualidad con el sólo uso de su cuerpo, es decir que para ella es necesario establecer ciertas conexiones entre su cuerpo, sus demás pasiones y su espíritu. “Ella vive lo erótico de otra forma, su physis y su psyché lo reflejan de forma distinta y por ende debe ser juzgada con criterio distinto […]” (17). Desde luego, esto se debe a que la mujer está, como ya se mencionó, más conectada con su interioridad pero lo que Salomé no considera, es el condicionamiento sexual femenino llevado a cabo por la sociedad patriarcal que se estableció siglos atrás; de manera que queda sin respuesta la pregunta de que si el erotismo femenino es diferente al masculino debido solamente a esta comunicación espiritual o si no influyen también las costumbres sociales. Aunque lo que esta filósofa si deja claro es que en esta unión en ocasiones se olvida que la mujer es un ser autónomo y que las relaciones sexuales no son sino la compenetración de dos seres autónomos; por lo que es necesario para la mujer el autoconocimiento, tanto a nivel corporal como espiritual, ya que sólo esto la podrá llevar a compenetrarse amorosamente y concentrarse en sí misma. En cuanto a la diferenciación fisiológica, Salomé menciona que a diferencia de la célula sexual masculina, el óvulo se muestra como algo cerrado, que no se abre al exterior; y esto se debe a que en sí mismo él posee un todo. “Y justamente por eso la armonía intacta radica tan elemental y primitivamente en lo femenino: esa seguridad y colmación del círculo, esa plenitud y compactitud […]” (13). Desde luego, no se está negando la importancia del aporte masculino en la concepción, sino que lo que pretende es eliminar la vieja idea según la cual lo femenino es símbolo de pasividad y lo masculino de actividad. Así que tanto el hombre como la mujer son sujetos partícipes en la concepción, el cual posee tanto células paternas como maternas. Pero la diferencia de las células radica en que el esperma es la que posee más movimiento, mientras que el óvulo es la célula más grande, pero que está diferencia fundamental ejemplifica la esencia de cada sexo, siendo la aportación de cada uno de igual valor.


La sociedad ha impuesto desde siempre trabas a la sexualidad femenina, las ideas máximas de erotismo amoroso en la mujer se definen con los mitos de la maternidad y la virginidad. La maternidad es vista como consecuencia del acto de amor y como sumisión de la mujer que se sacrifica para dar vida y la virginidad como esa pureza en la que la mujer debe ser resguardada para así evitar el contacto con su propia sexualidad. Salomé pone como ejemplo de esto el hecho de como el símbolo del amor se ha fijado en la figura de la Virgen o Madonna, con lo cual demuestra como la sexualidad es sometida al decreto de lo religioso, para después demostrar como se compara esta condición de virginidad con la de una prostituta puesto que en ambas está “la entrega sin elección, incluso sin placer, es decir la entrega a unas motivaciones sexuales externas”(92). Además muestra como la virgen-madre es vista también tan sólo como una portadora, y es por lo tanto un símbolo de una pasividad “que tanto sirve para degradar los sexual como para explicarlo”(93). Sin embargo, como ya se mencionó, la autora no critica la maternidad, sino que la ve como la posibilidad de una fuerza femenina, una fuerza creadora y menciona que la mujer transforma el placer sexual en un “hacer”, puesto que está haciendo vida. Así como tampoco el gozo de saberse virgen, ya que menciona que “la palabra ‘pureza’ y otras semejantes, no denotan algo negativo, sino todo el esplendor y todo el señorío sobre un mundo al que muchos consideran parcialmente cuando lo hacen […] con los ojos de un hombre […]” (18). Es decir que lo que Salomé pretende es remitificar, al hacer evidente que la mujer en su virginidad es poseedora de su propio misterio y ella tiene la decisión de cuando develarlo, y así ella se convierte en dueña de sí misma. Así como también demostrar a la maternidad como una fuerza que hace que el mundo de la mujer se transforme, pero en este caso este acto también debe estar ligado a su libre decisión y se debe de dejar de ver como un acto meramente pasivo en el que es el hombre el que engendra y pone su semilla en un cuerpo con el fin de concebir. La aportación que se hace es que la mujer debe vivir su sexualidad en todo su ser, en el más amplio sentido.


En conclusión, debemos decir que Salomé no es una feminista radical, sino que lo que ella pretende hacer con estos ensayos es hacer ver a la mujer como un ser autónomo y conciente de su sexualidad. Ella no niega la aportación masculina, sino que más bien hace caer todos los viejos presupuestos según los cuales lo femenino es símbolo de pasividad y no de actividad creadora. Además de que destruye los viejos mitos sobre el erotismo femenino, al hacer evidente como la mujer es libre de conocer su fuerza espiritual para así vivir más libremente. Así la figura de Salomé no sólo es la de la amante-musa de aquellos hombres de genio, sino que es la de una mujer segura de lo que es y con plena convicción de lo que pueda llegara a ser. Además Salomé ofrece una visión espiritual de la unión sexual, puesto que la considera una “comunidad de vida” sin reducirla a la concepción ni a la unión social del matrimonio, y afirma que el amor es tan sublime que sólo puede ser alcanzado por algunos seres excepcionales. Así ella liga al erotismo con el amor y considera que este último no puede buscarse en lo inmediato, ni en lo banal, sino que es una ardua tarea en la que ambos, mujer y hombre, deben trabajar para lograr una “religión entre dos” (108).

P.D. "¿guapa? no, mujer" (Lispector, Clarice)

Bibliografía:
Andreas- Salomé, Lou. El erotismo. Hesperus, Palma de Mallorca, 1998.